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Por: Alejandra Frias

El nervio ciático, un molesto problema entre los triatletas.

Uno de los problemas que más pueden afectar a un corredor es el dolor del nervio ciático. Se origina como un proceso de irritación del nervio o de alguna de sus raíces, generalmente la quinta raíz lumbar o la primera raíz sacra. Es un dolor que se caracteriza por ser agudo y se manifiesta desde la parte baja de la espalda hasta la pantorrilla. Este dolor puede llegar a ser tan intenso que incluso logra incapacitar a quien lo padece.

Hay maneras de prevenir el dolor en el nervio ciático.

 

El nervio ciático es un nervio del plexo sacro, largo y ancho. Comienza en la pelvis, va hasta la parte superior de los muslos por los cuales continúa y se divide en dos pequeñas ramas detrás de la rodillas que van hasta los pies. Dado a su recorrido y a su tamaño, el nervio ciático es vulnerable a la compresión, provocando en tal caso una inflamación y gran dolor. La ciática da un dolor característico en la parte baja de la espalda que se prolonga hasta la parte trasera de la pierna.

 

La ciática puede tener múltiples causas, especialmente de carácter compresivo, y por ende afectar al nervio ciático o a sus raíces. La mayoría de los casos se deben a la compresión de la raíz nerviosa dentro del canal raquídeo, por hernias del disco intervertebral o por otras causas de naturaleza ósteo-articular, como un pinzamiento del nervio.

Tratamiento físico.

Para que el tratamiento de la ciática sea efectivo se debe saber con claridad la causa de la ciática. El tratamiento siempre va orientado a buscar la máxima recuperación de la funcionalidad de la zona afectada. El tratamiento conservador fisioterapéutico incluye:

Masaje liberador del nervio ciático, masaje descontracturante, control del dolor mediante impulsos eléctricos o electroterapia, ejercicios para el mantenimiento o recuperación de la movilidad y fuerza física.

En algunos casos se puede llegar a requerir de intervención quirúrgica para remover la causa de la ciática. Estas intervenciones pueden ir desde la microcirugía al disco, disectomia (quitar parte del disco), laminectomía (ampliar parte de donde sale la raiz nerviosa), y otras técnicas más novedosas como el implante de discos artificiales para sustituir el disco dañado si es el caso.

Tratamiento farmacológico.

Muchos otros medicamentos pueden reducir los dolores punzantes que experimentan algunas personas como por ejemplo: fenitoína, carbamazepina o los antidepresivos tricíclicos como la amitriptilina. Los esteroides pueden ayudar a reducir la inflamación relacionada con el disco herniado, pero, en lo posible, se debe evitar o minimizar el uso de estos medicamentos para reducir el riesgo de los efectos secundarios producidos por ellos.

Te recomendamos seguir las siguientes recomendaciones para su prevención.

  • Higiene postural de columna.
  • Mantener un peso adecuado.
  • Hacer ejercicios que fortalezcan la espalda y el abdomen.
  • Evitar estar sentado por tiempo prolongado.
  • Evitar traumas en la zona lumbar, glúteos o pelvis.

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