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Por: Daniel Cruz

El entrenamiento debe favorecer el desarrollo integral del deportista.

El desarrollo integral de cualquier deportista pasa por tres fases: entrenamiento planificado, alimentación correcta y vida personal equilibrada.

Entrenamiento planificado

En el primer apartado hay que tomar conciencia del trabajo que se hace y que está previsto realizarse durante determinado tiempo. Se puede afirmar que una de las claves para que un plan de entrenamiento sea exitoso radica en la correcta secuencia de cargas de entrenamiento, la cual responde a unos objetivos correctos, que definen el trabajo a realizar por la pareja formada entre el entrenador y el deportista. Una clave del éxito es saber combinar horas de esfuerzo con otro tipo de actividades

Alimentación correcta

La alimentación es la manera de proporcionar al organismo las sustancias esenciales para el mantenimiento de su vida. Existen muchas dietas y muchas maneras de alimentarse, y al final es responsabilidad del deportista y del entrenador/nutricionista saber escoger qué alimentos son más convenientes para su salud, y que después estos influyan de manera positiva en el rendimiento físico.

Para conseguir una dieta adecuada a las necesidades de cualquier deportista hay que seguir una dieta variada. Es evidente que las recomendaciones internacionales aconsejan hacer un mínimo de 4-5 comidas al día (a personalizar según las necesidades de cada individuo) y tener una correcta hidratación. La alimentación es vital en el rendimiento del deportista y para poder realizar la tarea de la mejor forma posible, tanto en el caso de los aficionados como de los profesionales.

Vida personal equilibrada

Cuando se habla de vida personal equilibrada nos referimos al estilo de vida del deportista. A veces se dice también ’entrenamiento invisible’, dando importancia a las relaciones sociales como parte de un estilo de vida. Aquí nos referimos a todo aquello que realiza o debería realizar el deportista para seguir creciendo y fortaleciendo su rendimiento deportivo cuando esto es invisible a los ojos del entrenador o del preparador físico, ya que se hace fuera del entrenamiento o momentos de contacto entre ellos.

Un clave del éxito es saber compaginar las horas de esfuerzo con actividades que nos hagan disfrutar y desconectar. Eso es vital para mantener el nivel y no olvidarnos que hay más cosas en la vida que la siguiente carrera, partido o competición

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