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Por: admin

70.3 millas al Cielo.

Las decisiones nos llevan al éxito o al fracaso, no siempre se gana, pero lo cierto es que habrá más oportunidades para triunfar…

 

La vida misma es una oportunidad para realizar todos nuestros sueños sí sabemos utilizar las herramientas para llevar a cabo nuestras metas, sólo hace falta tener determinación y deseo de salir adelante sin importar el dolor o lágrimas que podamos invertir en ello.

Somos privilegiados, tenemos en nuestro camino varios retos que hemos cumplido y eso nos ha llevado a probar las mieles de la victoria pero también lo amargo de la derrota, lo efímero de la fama y la madurez que dejan las experiencias vividas.

El Triatlón es una disciplina en toda la extensión de la palabra, mucha gente teme estas letras pero no debería de hacerlo, quienes lo practicamos lo hacemos para disfrutarlo y vencer nuestros límites, generar estímulos en nuestras vidas, ser ambiciosos y forjar nuestro carácter día a día.

Las pruebas en nuestra vida como en el mismo deporte deben ser grandes retos para vencerlos, para sufrirlos en la lucha, dejar nuestras lágrimas para desbordarlas cuando llega la recompensa.

Así llegamos a las ligas mayores, tomamos la decisión de competir en nuestro primer Ironman 70.3, estamos a la mitad de la fiesta mayor, de la que pocos han sido invitados de honor.

La experiencia de un 70.3 como lo es Cozumel, motiva a seguir invirtiendo cada segundo de nuestro esfuerzo para mejorar y no es para menos, las 3 disciplinas están rodeadas de los escenarios naturales más hermosos del Planeta.

La etapa de la natación es simplemente una conexión total con nuestros sentidos, el mar aunque presume estar relajado, con una temperatura ideal y una visibilidad inmejorable nos recuerda que ya estamos en un nivel en el que tenemos que divertirnos más y por ello nos regala una serie de corrientes que nos hacen sentir una adrenalina extra.

Aquí tenemos la sabiduría del Rey Mar, nos lleva desde la prueba más fuerte en nado contracorriente hasta las salidas más explosivas si sus corrientes nos favorecen, no lo sentimos pero los pulsòmetros no mienten.

1.9 kms de puro cielo, agua cristalina y paisajes submarinos indescriptibles, la manifestación de lo que tenemos y no siempre valoramos.

Una ruta en la que debemos estar atentos de no quedar hipnotizados y perder la orientación; las corrientes también cuentan.

Al salir del agua una corriente fría e intensa nos despidió para despertar nuestra adrenalina y enfilarnos a la transición de la bici.

Cientos de caballos de hierro esperando a sus jinetes con ansiedad para salir a rodar 90kms en una panorámica digna de un evento de este calibre, se asoma el mar en una faceta más ruda y con olas fuertes para demostrarnos su fuerza, estando fuera nos regala un bello recuerdo.

La gente de Cozumel no repara en su apoyo, salen con banderas, matracas y gritos de apoyo, te llaman por tu nombre tal como aparece en tu número, turistas de todos países apoyan de igual manera, bares, restaurantes y en algún puente la gente improvisa porras; simplemente increíble.

Todo se comenta previo a esta etapa y para quienes nos graduaremos sólo al estar en ese momento sabemos que ya somos testigos y afortunados de rodar en una carretera que bien podría llevarnos al cielo; vayan y compruébenlo.

El contacto con la naturaleza y entorno es lo que le da un toque especial al Triatlón pero Cozumel es el lugar que Dios creo para tener un pedazo de cielo en la Tierra y que mejor que recorrerlo nadando – rodando y corriendo.

Sí te digo que disfrutes cada brazada, pedaleada y zancada no es un consejo que debes pasar por alto, te aseguro que al dejar tu bici u ponerte los tenis para salir a correr sentirás la emoción de estar a 21 kms de la meta mas satisfactoria de tu vida, no sí serás un Ironman 70.3, también podrás estallar con la última parte de esta hermosa competencia, la fatiga llegara, habrá sensaciones de todo tipo en tu cuerpo y en tu mente, pero jamás pensarás en abandonar porque no es una opción que llevabas en la maleta.

Esta edición tuvo un clima mandado hacer, y me regreso para presumir de una natación sin lluvia y algunos rayos de sol, una rodada con viento muy fresco, el único calor era el que venía de la gente que nos impulsaba a cada km, pero no quedo ahí, la carrera en la que empezaba a sentirse la humedad y el calor del sol fue mitigada por una lluvia, diluvio!!! El cual nos refresco y nos regaló el clima ideal para correr libremente, terminamos casi “nadando”  todos con una sonrisa que borraba el dolor que se dibujaba en el rostro de todas y todos los guerreros que sólo recorrerían estas tres etapas para recoger una

medalla al completar las 70.3 millas al Cielo.

El Ironman 70.3 Cozumel es un regalo digno para los amantes de este hermoso deporte.

Gio Estevez V.

@giovzrunner

“Compra minutos de vida práctica a triatlón”

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