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Por: Alejandra Frias

Información valiosa que debemos saber acerca de la Vitamina D.

En climas fríos nosotros pasamos más tiempo en ambientes cerrados que en abiertos. Cuando salimos lo hacemos tapados lo mejor posible, con abrigos, bufandas y gorros. En verano, nos gusta estar en el exterior pero para protegernos de los peligros de estar expuestos a los rayos de sol nos ponemos bloqueadores solar, nos protegemos en sombras y en ocasiones, cuando el calor es intenso, preferimos no salir tampoco al exterior y quedarnos protegidos.

 ¿Estamos confundiendo protección con ocultación?

Hemos pasado sin darnos cuenta, a adoptar un estilo con menos contacto a la luz solar. Debemos saber que los rayos UV son básicos para nuestra salud. Lo que hay que proteger es el riesgo de tener exposiciones agresivas o de larga duración sin la protección necesaria.

La vitamina D o del sol, es considerada tanto una vitamina como una hormona puesto que el 90% es sintetizada por el propio cuerpo y tan solo el 10% proviene de la alimentación.

Se crea a partir de una interacción de un metabolito del colesterol presente en el hígado, con los rayos UV de la dermis. Este proceso da lugar a una nueva molécula, la vitamina D3 o colecalciferol.

Hay dos formas principales de la vitamina D. Por un lado el colecalciferol o vitamina D3, comentada anteriormente, proveniente del colesterol y sintetizada en organismos animales, y, por otro lado, el ergocalciferol o vitamina D2 procedente de fuentes vegetales.

El aporte mediante la alimentación no es imprescindible siempre que haya una exposición adecuada a la luz solar y el organismo cubra los niveles a partir de la propia síntesis endógena.

Las principales poblaciones de riesgo son pacientes hospitalizados, niños, embarazadas y adultos mayores de 50 años, dado que a partir de esa edad la capacidad de síntesis disminuye considerablemente.

Pero entonces ¿Cuánto tiempo de sol es necesario?

La Organización Mundial de la Salud considera como suficiente para países como nosotros en el hemisferio norte, la exposición de entre 15 y 20 minutos diarios.

¿Hay riesgo de toxicidad?

La respuesta es sí. En caso de consumir a manera de alimentación un exceso de vitamina D es un arma de doble filo debido a que es una vitamina liposoluble, es decir, con capacidad de ser almacenada en el tejido graso y hepático.

Cabe destacar que este riesgo no existe si el aporte es por exposición solar. Pues, una de las funciones de la melatonina, pigmento responsable del color de la piel, es impedir la toxicidad por esta vitamina.

Sin embargo, hay que considerar cuales son los tiempos promedio que podemos pasar expuestos a los rayos solares.

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