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Por: Regina Falanche

Para sobrevivir el trance de la comodidad de la alberca a lo desconocido de las aguas abiertas

¿Cómo pasar de la alberca a las aguas abiertas? La transición de la comodidad de la piscina a las aguas abiertas, la mayoría de las veces se convierte en algo traumático.

 

¿Cómo pasar de la alberca a las aguas abiertas?

¿Cómo pasar de la alberca a las aguas abiertas?

Para evitarlo existen pequeños consejos que harán que este cambio sea cómodo y fácil.

1. Cerrar los ojos.

Intenta nadar entre 8 y 10 brazadas en la piscina con los ojos cerrados, después mira al fondo de la piscina abriendo los ojos. Esto te ayudará a nadar en línea recta sin usar la guía del fondo de la piscina.

 

2. Ejecutar una salida rápida.

Practica algunas series de salidas rápidas seguidas de un ritmo más relajado. Esto simulará los arranques rápidos que encontraremos en las salidas de pruebas de triatlón y travesías a nado en aguas abiertas.

 

3. Nadar como delfín.

Practica inmersiones con patada de delfín empujando hacia delante en una serie de inmersiones cortas para propulsarte a través del agua superficial. Esto te ayudará a entrar y salir del agua más rápidamente.

 

4. Vista frontal.

Practica la vista frontal en la piscina levantando la cabeza y mirando hacia adelante al ritmo de tu respiración. Empieza levantando la cabeza cada 8 brazadas fijándote en un objetivo al final de la calle y poco a poco trabájalo hasta llegar a hacer más brazadas entre vistazo y vistazo. Con esto también entrenarás los músculos que se necesitan para levantar la cabeza.

 

5. Ser eficiente.

Tu meta será reducir el número de brazadas por largo para nadar de manera más eficiente. Es muy importante que te centres en la técnica.

 

6. Test de neopreno.

Si tienes un traje nuevo pruébalo antes en la piscina, parecerás un bicho raro, pero merece la pena, ya que la piscina ofrece un ambiente seguro y cómodo para ajustar el neopreno a tu cuerpo. El test no debería durar más de unos pocos minutos.

 

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