Dom. Ene 29th, 2023

Los atletas profesionales no llegan a la cima por casualidad. Se necesitan niveles súper humanos de dedicación, tiempo y enfoque, que incluye poner mucha atención a lo que ponen en sus estómagos. Demos una mirada a lo que come James Lawrence, quien este verano hizo 50 de ellos en 50 días, empezando en Hawái en junio 6, después Alaska en junio 7 y después de eso continuó con 48 estados. «Existe una diferencia entre entrenar para un Ironman y entrenar para 50», dice.

«No estaba comiendo para cargar energías para el momento o para ese día, estaba comiendo para hoy, mañana y pasado. Existe un increíble efecto en la nutrición. Muchas personas piensan que si eres un atleta y cumples con cierto tiempo de ejercicio, eso te da luz verde para comer lo que sea que quieras».

«Típicamente me decido por carne o pollo. No soy vegetariano y mucho menos vegano. Eso está de moda hoy en día, ser un atleta que basa su alimentación en plantas. Yo diría que también lo soy, pues baso mi alimentación en muchos vegetales. Muchas ensaladas, muchos vegetales verdes, Pero tampoco me molesta comer carne».

No le molesta para nada, de hecho. Durante el entrenamiento de 50-50, comió entre 4 mil 500 y 6 mil 500 calorías por día. Durante las carreras, su ingesta subió a 8 mil 500 cada día, de la cual comía la mitad mientras hacía la carrera.

Entrenó sabiendo que él y su familia se moverían de ciudad en ciudad a bordo de una RV, con muy poco tiempo para recoger o preparar comida en el camino – así que tenía que asegurarse de que su cuerpo estaría preparado para cada carrera con comida «normal». Invitaba a personas en cada estado a unírsele en la última parte del maratón, y la mayoría de las cenas o sándwiches se lo daban los coordinadores de cada carrera. Lawrence no contó con el lujo de una dieta especializada, pues casi todo lo que debía comer no estaba al alcance en esos momentos.

«Algunas veces comía sushi pues era lo que estaba disponible. Una vez me comí un filete; una hamburguesa de betabel con queso y champiñones en otra ocasión. Mi cuerpo se convirtió en una máquina tan eficiente para quemar grasa que podía comer lo que fuera».

Ejemplo de su alimentación

  • Desayuno pre-workout.- Avena con nueces, coco y miel.
  • Desayuno post-workout.- Seis huevos revueltos con queso, papas con pimiento y aguacate.
  • Snacks durante el día.- Nueces, fruta, carne seca.
  • Enchiladas con filete de res y ensalada verde.
  • Camarones al curry con berenjena, champiñones, brócolo, coliflor con arroz y pepino crudo.

Pero hubo una cosa a la que Lawrence tuvo que sacarle la vuelta y evitar a toda costa: comida picante. La mera idea de comer algo picante y después estar en un viaje en bicicleta por horas es suficiente como para hacer que un Ironman vomite. Estos momentos son críticos para tener una esposa que pruebe las cosas primero. «No me malentiendan, me encantan las donas. Creo en una calificación B-plus cuando se trata de alimentarse. Es difícil en una sociedad como la actual ser un A-plus Nazi de la alimentación vegana todo el tiempo. Hay hombres allá afuera que lo logran, pero yo no quiero ser uno de ellos. Puedo mantener una vida promedio comiendo sano la mayor parte del tiempo, y dejarme disfrutar de una de esas deliciosas indulgencias que tiene este país por ofrecer».

Fuente: Revista GQ. 

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