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«Here comes the fear again, oh no! The end is here again, oh no!

(…) And here comes another panic attack, Oh here we go again!»

Pulp, Álbum This Is Hardcore, Canción The Fear

Pues en realidad mi tema actual no es la bicicleta, analizando los últimos artículos que les he compartido, creo que mi tema es EL MIEDO y cómo lidiar, enfrentar, aceptar, gozar, sufrir, sentir, soltar e identificar este sentimiento. Para mí, el miedo es nada más y nada menos que una barrera que me gusta atravesar para lograr algo que quiero. Para fines de este escrito, el miedo de la semana fue la bajada a 60km/h en la bici. Afortunadamente lo logré, lo disfruté y puedo decirles que estoy más que listo para la próxima concentración del equipo @train4tri1.

La semana pasada recibí un correo del entrenador donde nos invita a Tequesquitengo a simular una competencia. Por si se han perdido mis artículos anteriores, mi temporada de Triatlones valió madres cuando me dio tendinitis en la rodilla, me perdí el Tri de Teques y el de Monterrey. O sea, mi primer triatlón va a ser el 70.3 de Cozumel.

La emoción de simular un triatlón en Teques estaba a tope, toda la semana sólo pensaba en que fuera viernes para irme al lago a entrenar e intensear con mis compañeros de equipo sobre el 70.3. De manera mágica empezaron a salir muchos dolores en mis piernas: la rodilla derecha estaba inflamada y mi planta del pie molestaba un poco. La decisión estaba hecha: sí o sí entrenaba largo en Tequesquitengo.

El entrenamiento estaba planeado para el sábado, empezábamos nadando a las 7 de la mañana, la rodada se planeó a las 9 de la mañana y la corrida a las 11/12 de la tarde.

El viernes llegó y tenía una agenda muy apretada, también un checklist bastante largo por completar. Uno de mis miedos más grandes se presentaba: Probarme el Trisuit. Pues me lo puse y no bueno, jajajaj me maté de risa, creo que no me veía tan mal, pero si me faltan unos kilitos más por bajar. Aún no defino si lo utilizaré en Cozumel o no, esto depende de qué tan cómodo me sienta con mi ropa (y también de mi vanidad jajaja), espero que ese Trisuit se expanda un poco.

Llegamos a Teques como a las 8 de la noche, un poco antes. Fuimos al reconocimiento de ruta, Serch ya tenía identificado el camino «más seguro», más plano y el que más simulaba las condiciones de Cozumel. Me encantó el recorrido.

Fuimos a nuestra cena de carbohidratos a Tips y Tapas ¡Buenísimo! Me comí un spaguetti y una cecina rasurada que no tenía moral. Llegamos a la casa en Teques y empezamos en forma el campamento. Nos acabamos durmiendo a las 12 de la noche por la buena plática que se armó.

Nos despertamos a las 6am, porque el Kayak salía a las 7am al lago, o sea, a las 7am empezaba la nadada. Desafortunadamente, amaneció un poco más tarde de lo que esperábamos, entonces nos pusimos a nadar a las 07:30am. Nadamos aproximadamente 1500mts. En la nadada me fue increíble, necesito trabajar en ubicarme con las boyas, porque iba en zigzag, tener el sol en la cara me desorientó un poco. Veo que nadar en aguas abiertas fue una ventaja para mí, porque al contrario de la alberca, no me encasillé en 25 metros, tuve una distancia libre para nadar como se me antojara. Espero que así sea en Cozumel.

Después vino la bici, empezamos casi llegando a las Grutas y rodamos hasta la desviación que viene de Puente de Ixtla. En coche todo se ve mucho más fácil y tranquilo, pero al subirnos a la bici todo cambió. Mi miedo estaba en tomar agua rodando, pero no veía venir las bajadas que tenía la ruta que escogimos. La primera vez que pasamos la bajada con curva estaba aterrado, me aferré al volante, sólo quería que esa bajada terminara.

De regreso nos tocó otra bajada similar, no tan rápida, pero igual de miedosa (para mí), entonces decidí soltarme un poco y disfrutarla. Creo que en ese momento que me relajé empecé a disfrutar la rodada.

Completamos el circuito por primera vez y de ahí en adelante me dediqué a gozarlo a tope. Llegamos a la bajada donde la velocidad máxima fue de 60km/h, me dejé llevar, me concentré, los disfruté y el resultado fue increíble, puedo decirles que después de ese entrenamiento estoy listo para la rodada en Cozumel. Mis miedos quedaron atrás. Nunca se me olvidarán las palabras sabias de JCMorales: «Wey, sólo concéntrate cabrón.» Y las palabras de Serch «Disfrútalo». Ha sido la mejor rodada de mi vida. Nos echamos 65km en pleno sol, plena carretera, con baches, bajadas, caballos, vacas y uno que otro desorientado que nos mentó un poco la madre. El cierre de la rodada fue con una foto de equipo, donde un compa en un coche blanco nos gritó: «Están bien culeros» jajajaja.

Lo mejor estaba por venir, la corrida. En el equipo nos caracterizamos por ser buenos corredores, esa ha sido nuestra base, entonces yo subestimé una carrerita de 10k, pensé que iba a estar facilísimo, pero siempre hay sorpresas en estos entrenamientos.

Empezamos a correr a la una de la tarde, la verdad no había sentido tanto calor hace mucho tiempo. La humedad estaba a tope (no al nivel de Cozumel), pero créanme que me sentía en el infierno. Nuestra meta era completar una hora de corrida (10 kms mínimo). Así que empezamos todos al mismo ritmo. Hubo dos Kenianos que se nos separaron rápido, yo mantuve mi paso y mi ritmo. La primer sorpresa fue que mi frecuencia cardiaca estaba más alta de lo esperado. Yo mantuve mi ritmo. Al minuto 27 de la corrida decidimos regresarnos ya para la casa. Cada 5 minutos volteaba a ver el reloj, los escalofríos se empezaron a presentar, así que me hidraté más. Los escalofríos se presentan cuando tu cuerpo incrementa su temperatura y de alguna manera esta se debe regular para impedir un sobrecalentamiento. Pues nos acercábamos a la casa y cada vez veía más lejos la meta, por ahí del km 8 pasamos una corriente de aire, donde esperaba refrescarme. Pues parece ser que la corriente se burló de nosotros, porque era aire caliente. Así que me concentré, me eché porras y sólo visualicé mi meta en Cozumel. Finalmente completamos 9kms a un ritmo de 6minutos por kilómetro. Creo que ninguna carrera me había costado tanto en mi vida. Y eso que me he aventé un entrenamiento largo de maratón en Acapulco.

La verdad es que todo lo anterior fue el pretexto para ir por la mejor cecina del mundo. Terminamos de entrenar, me acosté en el piso frío, debajo de un ventilador y reposé durante unos 30 minutos. Después me bañé con agua fría y nos fuimos a 4 Vientos. El menú fue espectacular, una cecina, una quesadilla, requesón, sopes y una Yoli.

 

El lunes por acto de magia desaparecieron todos los dolores que me inventé la semana previa al entrenamiento.

Me muero de ganas por regresar a rodar en la carretera, me encantó y estoy enganchadísimo con el entrenamiento. Así que nos vemos el sábado en el autódromo y el domingo en cualquier carrera en la ciudad. Les mando besos.

Atentamente,

Chinojaguayano Jaguai.

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