Sáb. Dic 3rd, 2022

El ejercicio físico activa el sistema inmune. De forma general las personas que entrenan con regularidad sufren menos enfermedades que las no entrenadas. El entrenamiento de corta duración (aproximadamente 30min) aunque sea de alta intensidad parece no afectar negativamente al sistema inmune. Mientras que el ejercicio físico moderado o intenso, pero de larga duración produce inmunodepresión después de su realización y aumenta las posibilidades de infección. Muchas de las células inmunes migran hacia el musculo dañado dejando debilidades en otras zonas.

En una investigación se ha demostrado que estaba disminuido incluso 48h después de una prueba de triatlón en distancia ½ Ironman. El ejercicio extenuante puede crear una “ventana abierta” de inmunidad de entre 3 y 72 horas.

La deficiencia de Inmunoglobulinas A está asociada a un incremento de infecciones del tracto respiratorio superior y es muy habitual en deportistas.

El ejercicio físico moderado refuerza al sistema inmune a medio plazo, incluso se ha demostrado que una actividad física ligera reduce los días de enfermedad respecto a mantenerse sedentario.

La nutrición puede ayudar al sistema inmunológico.

  • Altos nivel de HC : Forman parte estructural del sistema inmunológico y además los niveles adecuados de glucosa en sangre favorecen el ambiente hormonal para su desarrollo.
  • Probióticos y prebióticos: El 70-80% de nuestro sistema de defensa está en el sistema digestivo y un adecuado microbioma es fundamental.
  • AARR y Glutamina: Son la fuente de energía del sistema inmunológico, sin ellos el sistema inmune se debilita.
  • Omega 3: Es un nutriente básico para luchar contra la inflamación y reforzar la respuesta del sistema inmune.
  • Adecuados nivel de vitaminas: Sobre todo la vitamina D, pero también C, B6, B9 , B12.
  • Suplementos naturales: Algunos tienen algún pequeño efecto como la quercetina, echinacea, ajo, cúrcuma, etc.

Mejroemos el sistema inmunológico mediante la temperatura

  • Una exposición prolongada al frío puede suponer una inmunosupresión, pero exposiciones cortas e intensas suponen una gran inmunoestimulación beneficiosa para el futuro.
  • Los baños fríos repetitivos se utilizan para mejorar la inmunidad antitumoral debida sobre todo al aumento del número y actividad de linfocitos Natural Killer (células que destruyen tumores y células infectadas por virus sin necesidad de estimulación antígena específica).
  • El calor también nos ofrece una defensa natural, ya que el cuerpo utiliza la fiebre para combatir la enfermedad. La utilización habitual de la sauna protege de resfriado común.
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