Lun. Oct 3rd, 2022

El agua es el componente más abundante del organismo y esencial para la vida. No aporta calorías y es necesaria para que el organismo se mantenga en perfecto funcionamiento. Para muestra el siguiente dato: La pérdida de tan solo un 10% del agua corporal supone un riesgo para la salud. Es por eso que la hidratación de nuestro cuerpo es fundamental. 

Durante el ejercicio físico, los músculos producen calor, que debe ser eliminado del cuerpo para mantener su funcionamiento óptimo. Ése es el papel del agua: transportar este calor a través la sangre hacia la piel para su evaporación como sudor.

El agua actúa como regulador de la temperatura corporal, así que la hidratación es fundamental para el deporte. Cuando perdemos agua por el sudor, el ritmo cardiaco se acelera porque el volumen de sangre se reduce ya que contiene menos agua. Así que el corazón empieza a bombear más rápido y fuerte para seguir aportando a las células los nutrientes y oxígeno que necesitan.

Así pues, hidratarse mientras haces deporte ayuda también a controlar el ritmo cardiaco.

También, el agua sirve para eliminar por la orina sustancias de desecho producidas por el esfuerzo, cuya acumulación en el organismo favorece calambres y agujetas.

 

La cantidad de agua que hay que beber depende de la deshidratación por la sudoración. Esta, depende a su vez de varios factores: el sexo del deportista, la edad, el tipo de deporte, la intensidad del ejercicio físico, la temperatura o la humedad y el tipo de ropa de entrenamiento.

La deshidratación es la pérdida excesiva de agua corporal debida al sudor a lo largo de un ejercicio físico sin reposición de líquidos, o cuando la reposición no compensa la cantidad perdida.

Tiene un impacto negativo sobre la salud y sobre el rendimiento físico; perjudica la capacidad de realizar tanto esfuerzos de alta intensidad a corto plazo como esfuerzos prolongados.

La deshidratación puede producirse por: el esfuerzo físico intenso (deshidratación involuntaria), restricción de líquidos antes y/o durante la actividad física, exposición a un ambiente caluroso y húmedo (saunas) ó por uso de diuréticos.

Si no te hidratas cuando practicas deporte tu rendimiento puede bajar o, incluso, puedes notar molestias. Se debe beber antes, durante y después del ejercicio. Es decir, todo el tiempo que practiques deporte.

Lo importante es no esperar a tener sed, ya que cuando aparece la sed, es que el organismo ya está deshidratado, es demasiado tarde. Aprovechar cada oportunidad que se tenga para tomar la cantidad de agua que tu cuerpo requiere y así rendir mejor.

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