Como la tecnología en los dispositivos puede ayudarnos/afectarnos en nuestro rendimiento. - Trimexico

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Como la tecnología en los dispositivos puede ayudarnos/afectarnos en nuestro rendimiento.

Como la tecnología en los dispositivos puede ayudarnos/afectarnos en nuestro rendimiento.

Hace unos años solo teníamos de dispositivos utilizables los cronómetros, mediamos los miles únicamente por los tiempos realizados. Después, evolucionamos al pulsómetro y encontramos las frecuencias cardiacas optimas para los objetivos de los entrenamientos. Con el pulsómetro podíamos simular y conocer mejor nuestro cuerpo a intensidades específicas.

Ahora más que nunca están de moda todo tipo de pulsómetros, gps, medidores de potencia entre otros con mil utilidades como frecuencia cardiaca, frecuencia media, máxima, por vuelta, tiempo por km, velocidad, distancia, desnivel, cadencia de zancada, distancia nadada, numero de brazadas….

Empezamos a ser un poco esclavos del ritmo, del pitidito, del típico comentario del de al lado, nos estamos pasando, vas muy rápido o vas muy lento, acelera para que el promedio salga mejor.

Intentamos llevar un control exhaustivo de las zonas a trabajar, de dónde tengo que entrenar en referencia a donde será la competencia y constantemente necesitamos sentir que estamos fuertes probándonos ciertas intensidades a soportar.

Estas herramientas deben ser una referencia, para controlar nuestro rendimiento diario, pero no debemos ser esclavos de ellas, porque sino posiblemente nos estemos alejando de lo verdaderamente importante que es corregir los defectos y llegar a tus objetivos de la temporada lo más fuerte posible.

No hay que olvidar que el triatlón son tres segmentos con dos transiciones y que el rendimiento tiene que ser uniforme.

No olvidemos que en ocasiones es válido simplemente olvidarnos del reloj y dejarlo en casa o en una pantalla que no nos vaya indicando tantos datos. Permitir que el cuerpo reaccione a su propio ritmo.

Como dijo Ivan Raña, triatleta español:

“Querido Cronómetro,

Te extrañará que te escriba hoy. El motivo de mi carta es el intentar aclarar ciertos temas. Primeramente me gustaría recordarte lo bien que me llevo portando toda esta temporada. Estoy siendo puntual en los entrenos, haciendo buenos calentamientos, ejercicios de fortalecimiento, hidratándome mucho, comiendo bien  y acostándome temprando.

Por encima mis tiempos en la pista, según tú, son tremendos. Sin embargo que guevos (sic) los tuyos amigo cronómetro. ¡Llego a Madrid y llego en lugar 41! ¿Me has engañado? Yo que me he hartado de presumir que siempre decías la verdad..

Lo que voy a hacer ahora es entrenar a tope, a la vieja usanza. Si, haré algún puerto en bici, doblaré a pie y nadaré hasta reventar. Y aunque digas que voy lento, no te haré caso, seguiré haciendolo hasta que consiga estar delante en las carreras.

Y olvídate de que le diga que no a ese helado al acabar de entrenar, todos mis amigos lo hacen y corren rápido. No volveré a aguantar esos comentarios como: estas obsesionado, debes darte un gusto… 

Sin más recibe un cordial saludo.”

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