Lun. Oct 3rd, 2022

En 2009 llevaba una vida totalmente sedentaria. Solamente me dedicaba a trabajar pensando que el éxito profesional, era lo único que importaba. Cuando no tienes un equilibrio entre casa, trabajo, vida personal es muy fácil perderse.

  • En mi caso el éxito en el trabajo empezó a llenar los vacíos que tenía en otros aspectos. Básicamente me olvidé de mí. Lo único que obtuve por vivir de esa manera fue enfermedad llamada obesidad.

Recuerdo como si fuera ayer que un día al salir de casa olvidé mi cartera en mi cuarto y regresé corriendo porque tenía prisa y no pude subir las escaleras. No fueron ni 20 escalones y yo ya estaba sentado a media escalera totalmente agitado y sudando. Después de ese aviso fui al doctor a realizarme un check-up y los resultados fueron francamente devastadores. El doctor me dijo que tenía Obesidad grado 3 y que estaba sorprendido de que no estuviera peor (Imagínense, llegué a ver la báscula en 170kg). Me dijo: «De verdad Dios te quiere mucho. Para el daño al que le has hecho a tu cuerpo ya deberías tener diabetes.» Me explicó que la diabetes era algo serio. Que yo corría el riesgo de quedarme ciego o sufrir una amputación. Ese día salí de ese consultorio totalmente deprimido, lloré todo el camino de regreso a casa. Por primera vez entendí el significado de la frase «Sin salud no tienes nada». Y de verdad no tienes nada porque a veces el dinero con el que cuentas ni siquiera alcanza para recuperar tu salud.

Estuve a dieta casi todo el 2009 y mi actividad física se limitaba a ejercicios bajo impacto como nadar, caminar en banda y elíptica debido a que no podía trotar 50 metros sin dolor en las articulaciones. Había meses que bajaba algunos kilos y tenía muchos meses que la báscula no se movía. La verdad sabía que tenía un problema pero me seguía dando algunos permisos, así que la mejora era mínima en peso. Además no era fácil enfrentarse todos los días a comentarios como «para que corres si no ganas», «ni siquiera entras en la ropa», «yo no sé para qué te esfuerzas tanto si no ves resultados». Inclusive tuve que alejarme un poco de mi familia y amigos, ya que se ofendían porque llegaba a las comidas con mi ensalada. No entendían que yo tenía que comer de una manera diferente. Muchas veces me pregunté si estaba haciendo lo correcto. En esa época me quedé sin trabajo porque mi nuevo estilo de vida ya no encajaba en la empresa para la cual trabajaba (la filosofía de la empresa era: trabaja más el que se va más tarde). Así que en pocas palabras me había quedado solo y sin trabajo. Afortunadamente todas esas burlas y críticas las guardé en el morral de los motivos para seguir, nunca dejé que lastimaran mi autoestima.

Cuando los cambios que quieres hacer en tu vida son honestos dios siempre pone gente especial en tu camino. A finales de 2009, llegó a mi vida Susi, el amor de mi vida. Fue como si se juntaran el hambre y las ganas de comer. Cuando la conocí su papá tenía unos pocos meses de haber fallecido por lo que ella estaba muy deprimida y yo pues sin mucho dinero para invitarla a salir. Así que nuestras salidas se reducían a ir a caminar al parque o salir por un café. Nos la pasábamos muy bien y todo era normal hasta en un día ella me contó sobre la muerte de su padre, me comentó que su papá no cuidaba mucho su alimentación y que eso complico la atención de los doctores. Nunca había visto llorar a nadie con tanto dolor. Y fue cuando comprendí que «el dolor» está a otro nivel y que yo me quejaba por puras tonterías.

Ella había perdido a su padre y aun así salía adelante. Así que le prometí que nunca iba volver a llorar por algo que estuviera en mis manos arreglar. Y ahí empezó todo. Pedí dinero prestado para ir al nutriólogo e hice la dieta a la línea contando todo lo que comía y no falté un solo día a entrenar. Y a los 8 meses de ese día había logrado lo que en 2009 era impensable. Había bajado casi 35 kilos, corrí mi primer 10K, tenía trabajo, nuevos amigos y el amor de una mujer maravillosa. Así que puse la vista más arriba y fui por algo más grande mi primer medio maratón, el cual terminé en 2h16min. Me sentía el rey del mundo aunque el tiempo no fuera el mejor. Cuando tú logras este tipo de metas tu autoestima crece y ves el mundo de diferente manera. Te empiezas a enganchar en el deporte y quieres más.

Así que el 20 de noviembre de 2011 Susi y yo viajamos a la ciudad de Filadelfia para enfrentar el reto deportivo más grande de toda mi vida hasta ese momento. Mi primer maratón. Ella me siguió todo el trayecto dándome, hidratación, comida, ánimos, gritos, etc. Aunque yo fui el que se inscribió lo terminamos juntos. Ella me puso en la línea de salida y yo le regalé la línea de meta. Les puedo decir que no hay nada más gratificante que cerrarle la boca a alguien con hechos. Toda la gente que me había criticado ahora me respetaba, me veía diferente. El maratón es maravilloso pero correrlo con tanto peso no fue la decisión más inteligente que tomé. Terminé muy lastimado porque no quise esperarme un año más para seguir bajando de peso y tener una mejor experiencia.

Mi año 2011 fue maravilloso empecé sin trabajo y lo terminé con trabajo y siendo maratonista. Así que repetí la fórmula que me había traído hasta aquí. Volví a mirar más alto y pregunté entre mis amigos que otro deporte era así de demandante como un maratón. Y un buen amigo me dijo que existía algo que se llamaba IRONMAN. Pero lo descarté inmediatamente porque tenía un maratón, no quería lastimarme más. Pero al buscar en internet vi que había Ironman 70.3 que era la mitad. Así que sin pensarlo me inscribí al Ironman 70.3 de Miami. Tenía 20 años sin nadar, la última vez que me había subido a una bicicleta era cuando le ponía un frutsi para que sonara como motocicleta y lo único que medio sabía hacer era correr. La única noticia buena era que tenía 10 meses para prepararlo, así que me di a la tarea de hacer las cosas diferentes con respeto a mi maratón.

En la Expo-triatlón conocí a un equipo. un equipo de reciente creación,  dejé de atascarme de kilómetros y puse atención en otros puntos como la frecuencia cardiaca, deje de pensar en kilos y trabaje mi % de grasa corporal. Y lo más importante, fueron los primeros que dijeron que no estaba loco por intentar ser un Ironman 70.3. A los 3 meses de estar con ellos debuté en Teques haciendo la distancia corta, donde cometí muchos errores. Como no entendía la relación entre platos y piñones hice los 30 kilómetros de la bici en plato chico y con los gogles en la mano. Fui el último de mi equipo en terminar.

Luego llego Cazones en distancia sprint y para mi sorpresa quedé en tercer lugar en la natación a 18 segundos del líder y finalicé en 8vo lugar. En agosto 2012 hice mi debut en distancia olímpica. Estaba en el 2do hit de la competencia hice una natación y una bici increíbles, los problemas empezaron cuando salió el sol y corrimos los 10K a casi 40 grados. Era un infierno ese día pero mis tiempos bajaban y cada vez estaba más cerca del objetivo.

Los entrenadores y el equipo me llevaron de la mano hasta el Ironman. Y de la mano literal, porque uno de los entrenadores viajó conmigo hasta Miami para asesorarme, mi facebook y mi teléfono estaban llenos de comentarios positivos sobre la competencia, mi equipo nunca me dejó solo a pesar de estar tan lejos. Durante el viaje me sucedieron cosas fantásticas. Debido a que fui de los primeros en inscribirme mi lugar en la transición estaba justo a unos metros de donde estaba Leanda Cave, la fui a saludar y me dio algunos tips para mi competencia. Recuerdo con lágrimas en los ojos los últimos 200 metros de ese Ironman porque mucha gente se junta ahí y todos te gritan, te felicitan en varios idiomas y aunque no entiendas nada sabes ya llegaste, sabes que tu sueño deja de ser sueño para convertirse en tu nueva realidad.

Eres otro cuando cruzas el arco es como volver a nacer pero esta vez mil veces más fuerte porque sabes que puedes. Mi aventura en el triatlón no empezó con mi primer triatlón. Empezó unos años antes cuando decidí bajar de peso. Al principio me preguntaba si estaba haciendo lo correcto. Hoy pregunto porque no empecé antes a hacer lo correcto. Hoy estoy en la mejor forma física de mi vida, soy parte de un equipo que es como una segunda familia, tengo nuevos amigos, tomo mejores decisiones, tengo el amor de una mujer maravillosa, soy Ironman 70.3. Estos cinco años se resumen en una frase. «Lo maravilloso en un Ironman no fue terminarlo, lo sobresaliente aquí es que tuve los huevos de empezarlo».

Edgar Rivera

 

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