Lun. Jul 22nd, 2024

El triatlón es un evento retador de resistencia que impresiona a amigos, familiares y a veces hasta a los propios atletas. El proyecto de nadar en mar abierto puede ser tan intimidante que puede desanimar hasta al contendiente más fuerte a entrar a una carrera.

Aquí algunos pasos para conquistar el año  deportivo y entrar a mar abierto con confianza.

 

 

No permitas que tus miedos te prevengan entrar a un triatlón; mejor, utilízalos como fuerza motivacional para conquistar el nado de manera segura.
No permitas que tus miedos te prevengan entrar a un triatlón; mejor, utilízalos como fuerza motivacional para conquistar el nado de manera segura.

No permitas que tus miedos te prevengan entrar a un triatlón. En cambio, utilízalos como fuerza motivacional para conquistar el nado de manera segura.

Acepta tus miedos.

Tener un poco de miedo al mar abierto puede ser tu fuerza más grande. El miedo previene la sobre confianza y te detiene de entrar a una situación peligrosa. Reconocer que tienes una debilidad y tomar los pasos necesarios para sobrellevarla, te preparará adecuadamente para el día de la carrera. Ignorar tus miedos e incapacidades en cuanto al agua pudiera resultar en un DNF o aún peor.

Descubre qué te causa ansiedad.

Limita tu búsqueda descubriendo qué parte del nado en mar abierto realmente ocasiona que tu corazón se acelere y tus manos empiecen a sudar. ¿Es el agua oscura y turbia? ¿Es la falta de suelo o paredes lo que te da miedo? ¿O es que toda la gente y el movimiento de sus brazos te hacen entrar en pánico? Al minimizar tu miedo generalizado a uno o dos aspectos de mar abierto, puedes planear una forma de practicar y entrenar para que no representen un reto.

Da pasos pequeños en la alberca.

Planea un régimen de entrenamiento que lentamente domine tus debilidades y borre tus miedos. ¿Estas preocupado de nadar los 400 metros completos? Empieza con dos vueltas en la alberca o 50 metros. Lentamente incrementa la práctica hasta que puedas completar 125% del total de la distancia de la carrera. ¿Estás ansioso de no poder descansar en una pared o pararte en el fondo? Practica en la alberca no tocando o descansando en las paredes entre vueltas. Aprende a flotar sobre tu espalda mientras que recuperas el aliento. ¿Estás nervioso de nadar con tanta gente? Entrena con un grupo y practica nadando entre otras personas para sentirte cómodo al tocar o ser golpeado por la gente.

Encuentra un entrenador.

Encuentra un entrenador local de nado o triatlón que pueda incluir sesiones privadas en la alberca y, si es posible, en mar abierto. Desarrollar una mejor técnica puede mejorar significativamente tu habilidad de nado y podría quitar o reducir el miedo general al agua. Un entrenador también te puede brindar sentido de responsabilidad, motivación y quizás una oportunidad de entrenar con otros de nivel similar al tuyo.

Regístrate para un evento.

Nada requiere de más compromiso que una fecha tope. Investiga para encontrar una carrera local con distancia corta de nado (típicamente unos 400 metros). Escoge una fecha lo suficientemente lejos para que tengas tiempo para prepararte pero no tan lejos que la vayas a olvidar.

Practica en mar abierto.

Esto no es opcional. La alberca no te prepara completamente para una carrera con nado en mar abierto. Encuentra un lago local, río o playa que esté abierta para este tipo de práctica o viaja al sitio de la carrera 1-2 días antes para aclimatarte a las condiciones del lugar. El mar abierto sin el caos que rodea la carrera es significativamente más tranquilo y menos estresante. Antes de siquiera meterte en el agua, tómate un tiempo para estar en la playa y estudiar y familiarizarte con los alrededores. Toma nota del viento, las olas, la corriente, la superficie del fondo, la entrada y la salida, y la posición del sol a la hora de la carrera. Mantente cerca de la orilla en la parte poco profunda del agua y siempre ten uno o dos compañeros viendo o nadando cerca.

Enfrenta tus miedos.

Conforme se acerque la fecha de la carrera, escribe algunas de tus fortalezas y habilidades para mantenerte tranquilo en mar abierto. Algunos ejemplos son “ponerme de espaldas y respirar”, “empezar al final del grupo y mantenerme lejos de las boyas”, y “respirar cada 2-3 brazadas para no agotarme”. Léelas y recuérdatelas a ti mismo la mayor cantidad de veces como sea posible.

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